Monster Hunter Wilds apuesta por una jugabilidad refinada pero que flojea en su tramo final
Monster Hunter Wilds es la nueva apuesta de Capcom para una de sus sagas más icónicas. Con una base jugable que mejora lo visto en World y una exploración más fluida, esta entrega busca cautivar tanto a nuevos jugadores como a veteranos. Sin embargo, la estructura de la campaña y un endgame limitado generan sensaciones encontradas. Ya lo estuvimos probando en su beta y, finalmente, podemos dar el análisis de esta versión final
Una campaña que frena el ritmo
Los primeros compases del juego, que abarcan alrededor de 12 horas, funcionan como una introducción extensa a las mecánicas de la saga. Al igual que en World, Capcom opta por integrar un tutorial encubierto, pero en esta ocasión añade demasiados trámites que ralentizan la experiencia. Las misiones principales incluyen largos paseos y diálogos con personajes que apenas aportan al desarrollo de la historia.
El enfoque en la construcción del mundo es interesante, pero la narrativa no logra enganchar lo suficiente. Además, las restricciones en el modo multijugador durante esta fase inicial pueden resultar frustrantes para quienes deseen cazar en compañía desde el principio.

Un sistema de caza más dinámico
A nivel jugable, Monster Hunter Wilds se siente más ágil y refinado que sus predecesores. La integración de los campamentos dentro de los escenarios elimina la necesidad de regresar a la base constantemente, permitiendo una experiencia de caza más fluida. Además, el sistema de clima dinámico influye en la aparición de monstruos, lo que añade un nuevo nivel de estrategia a las expediciones.
Las mejoras en la interfaz y la incorporación del modo preciso aportan mayor control al combate. Ahora, los jugadores pueden dirigir sus ataques con mayor precisión, lo que permite un dominio más detallado de cada arma. Sin embargo, ciertos elementos, como el sistema de heridas, pueden hacer que algunos combates sean demasiado sencillos, especialmente en solitario.

Un bestiario con altibajos
El catálogo de monstruos en Wilds presenta nuevas incorporaciones que aportan variedad y frescura. Criaturas como el Rey Dau y Nu Udra destacan por su diseño y mecánicas de combate. Sin embargo, la inclusión de demasiadas variantes de monstruos existentes disminuye la sensación de descubrimiento y desafío. En comparación con entregas anteriores, la diversidad del bestiario deja algo que desear.

Un endgame que se queda corto
El mayor punto débil de Monster Hunter Wilds es su endgame. Tras unas 40 horas de juego, la mayoría de los cazadores habrán completado los sets de equipo más relevantes y se encontrarán con una falta de contenido desafiante. Aunque se han introducido monstruos curtidos para elevar la dificultad, la ausencia de grandes retos se hace notar.
El modo multijugador es más accesible que nunca gracias al juego cruzado y la integración de compañeros controlados por la IA en el modo cooperativo. No obstante, la falta de desafíos en el endgame reduce el incentivo para seguir jugando tras la campaña principal.

Conclusión
Monster Hunter Wilds ofrece una evolución jugable notable y un mundo más vivo que nunca. Sin embargo, su endgame escaso y la estructura de la campaña pueden alejar a los jugadores más experimentados. Capcom deberá reforzar el contenido post-lanzamiento para satisfacer las expectativas de la comunidad.
| LO MEJOR | LO PEOR |
|---|---|
| Jugabilidad refinada y fluida | Campaña con demasiados trámites |
| Conexión total con el entorno | Bestiario con demasiadas variantes |
| Juego cruzado y mejoras en cooperativo | Endgame escaso y con poca dificultad |
| Algunas criaturas nuevas son memorables | Falta de desafíos post-campaña |
| Presentación visual de los monstruos impresionante | Sistema de heridas puede hacer combates demasiado fáciles |

¡Síguenos en Instagram para no perderte nada!





