
Hablar de Nioh 3 es hablar de un estudio que lleva décadas perfeccionando una misma idea: el combate como lenguaje absoluto del videojuego. Team Ninja no ha intentado reinventarse, sino refinar hasta el extremo aquello que mejor sabe hacer. El resultado es un RPG de acción exigente, complejo y profundamente técnico que se atreve a evolucionar su estructura sin renunciar a su identidad.
La tercera entrega no solo amplía la fórmula; la tensiona. Introduce zonas abiertas, mezcla periodos históricos del Japón feudal y redefine su sistema jugable con una de las incorporaciones más inteligentes que ha visto la saga: el estilo ninja.
El título ha sido jugado por nuestro equipo tanto en consolas como en PC, por lo que hemos comparado los puntos de vista de ambos y de aquí sale nuestro análisis particular del título de nuestros puntos de vista en común.
Historia: ambición histórica con ejecución irregular
En esta ocasión encarnamos a Takechiyo Tokugawa, figura histórica que aquí es reinterpretada en clave fantástica. Su hermano Kunimatsu se alía con fuerzas yokai y desencadena una crisis que nos llevará a viajar por distintas épocas —Edo, Sengoku, Heian o Bakumatsu— en una narrativa que mezcla política, traición y mitología japonesa.
La premisa es potente. Sin embargo, la ejecución no siempre está a la altura. La estructura en zonas abiertas diluye el ritmo narrativo y la abundancia de personajes históricos con poco desarrollo dificulta seguir el hilo. Hay herramientas para ponerse al día —registros, resúmenes y la Grieta Eterna como hub narrativo—, pero la sensación es que el viaje temporal tenía potencial para ofrecer más impacto jugable y contextual.
No es una mala historia, pero sí una oportunidad parcialmente desaprovechada.

El sistema de combate: candidato firme al trono del género
Donde Nioh 3 no admite discusión es en su sistema de combate. Pocos RPG de acción pueden presumir de un núcleo jugable tan profundo, flexible y expresivo.
El legado samurái
El estilo samurái mantiene las tres posturas clásicas y las siete armas, con una profundidad estratégica enorme. El pulso de Ki sigue siendo la piedra angular: ritmo, gestión de recursos y ejecución quirúrgica.
Dominar este sistema es una experiencia casi coreográfica. Cada combate es una danza milimétrica donde un error se paga caro.
El estilo ninja: velocidad, agresividad y versatilidad
La verdadera revolución llega con el estilo ninja. Más ágil, más ofensivo y más frágil, transforma la experiencia en algo cercano al hack and slash técnico.
Permite:
- Ataques rápidos y presión constante
- Sigilo y daño elevado por la espalda
- Amplio uso de ninjutsus (proyectiles, trampas, habilidades elementales)
Pero lo brillante no es su existencia, sino cómo se integra.
Sistema dual y contragolpe dinámico
El cambio instantáneo entre estilos no es cosmético: es estratégico. El contragolpe ligado al cambio de estilo es una de las decisiones de diseño más satisfactorias del juego. Obliga a alternar, a adaptarse y a leer al enemigo en tiempo real.
Este sistema convierte cada enfrentamiento en un ejercicio de improvisación controlada.

Jefes: el corazón del desafío
Los jefes son el alma de Nioh 3. Variados, exigentes y con fases diferenciadas, representan el examen definitivo de todo lo aprendido.
Especialmente brillantes son los enfrentamientos contra enemigos humanos, donde el sistema de combate despliega todo su potencial técnico. Los grandes monstruos impresionan, pero a veces encorsetan la estrategia.
Eso sí, la curva de dificultad presenta altibajos. Hay bosses que caen con sorprendente facilidad y otros que pueden convertirse en muros frustrantes, especialmente en la recta final. No son injustos, pero sí agotadores en algunos tramos.
Zonas abiertas: libertad estratégica con diseño irregular
Inspirándose claramente en la filosofía que popularizó Elden Ring, Nioh 3 introduce áreas abiertas que permiten fortalecerse antes de los grandes desafíos.
Funcionan muy bien como válvula de escape frente a un muro de dificultad. Limpiar iconos, descubrir jefes opcionales y desbloquear habilidades genera un ritmo adictivo.
El problema aparece en el diseño de niveles, que rara vez sorprende. Son funcionales, pero planos. Tampoco el bestiario acompaña siempre: demasiadas repeticiones y variaciones cromáticas restan frescura a lo largo de sus más de 60 horas.

Botín y progresión: profundidad con fricción
El sistema de loot sigue la tradición de la saga y coquetea con la filosofía de Diablo. Hay una enorme cantidad de equipamiento y posibilidades de personalización.
El problema es la interfaz y la saturación de objetos. Pasamos demasiado tiempo en menús gestionando equipo. Aunque existen automatizaciones, la sensación de sobrecarga es constante.
Eso sí, la posibilidad de reiniciar habilidades sin penalización incentiva la experimentación y mantiene el sistema vivo durante toda la partida.
Apartado técnico: luces y sombras del Katana Engine
Visualmente, en ambas plataformas en las que lo hemos jugado, Nioh 3 cumple pero no deslumbra. Hay modelados detallados, animaciones excelentes y una ambientación sólida, pero el motor empieza a mostrar sus limitaciones.
En PC puede alcanzar 60 FPS estables, aunque con técnicas de reescalado que suavizan demasiado la imagen. En configuraciones estándar la nitidez sufre. Además, hemos experimentado algún cuelgue puntual.
El sonido sí está a gran nivel: efectos contundentes, buen doblaje y una banda sonora que, aunque irregular, brilla en los combates clave.

| LO MEJOR | LO PEOR |
|---|---|
| Uno de los mejores sistemas de combate del género | Curva de dificultad irregular |
| Estilo ninja perfectamente integrado | Exceso de repetición en enemigos |
| Jefes memorables y desafiantes | Diseño de niveles poco inspirado |
| Zonas abiertas que permiten modular el reto | Gestión de botín excesiva y menús densos |
| Personalización profunda y flexible | Potencial narrativo desaprovechado |
| Sistema dual dinámico y muy satisfactorio | Motor gráfico con signos de desgaste |
Conclusión
Nioh 3 es una declaración de principios. No busca agradar a todos ni suavizar su identidad. Es un juego que exige compromiso, aprendizaje y paciencia.
Puede fallar en la narrativa, repetirse en su bestiario y mostrar desgaste técnico, pero cuando el combate entra en ritmo, cuando alternas entre samurái y ninja en un contragolpe perfecto, cuando derrotas a un jefe tras horas de ensayo y error… pocos títulos en el mercado pueden igualar esa sensación.
Team Ninja demuestra que entiende la acción como pocos estudios. Y aunque Nioh 3 no sea perfecto, como sucesión de combates memorables es difícil encontrarle rival.
*Hemos tenido la posibilidad de analizar este título gracias a la adquisición por nuestros compañeros de una clave para PC en Steam y el título en formato físico para PS5.






