
Nintendo vuelve a demostrar que aún tiene espacio para sorprender dentro de géneros que parecían completamente definidos. Yoshi and the Mysterious Book no es un plataformas al uso, ni siquiera uno que intente reinventar la rueda desde una perspectiva clásica. Es algo más difícil de etiquetar: una experiencia experimental, creativa y, sobre todo, impredecible.
Estamos ante uno de esos títulos que no se pueden explicar del todo bien sin mando en mano. Y eso, lejos de ser un problema, es precisamente su mayor virtud.
Un festival constante de ideas
Completar la aventura nos ha llevado cerca de 15 horas, pero lo realmente importante no es la duración, sino lo que ocurre durante ese tiempo. Pocos juegos pueden presumir de introducir nuevas mecánicas prácticamente cada cinco minutos sin que el conjunto se resienta.
Cada nivel gira en torno a una criatura y a las interacciones que genera dentro del entorno. No hay una estructura tradicional de avanzar del punto A al punto B: aquí el objetivo se descubre experimentando, observando y jugando con el escenario.
Ese diseño provoca algo muy especial: el juego no te lleva, te invita. Y eso cambia por completo la experiencia.
Los niveles, de entre cinco y diez minutos, están medidos con precisión quirúrgica. Siempre dejan con ganas de más, empujándote a descubrir qué idea loca vendrá a continuación. Esa sensación de curiosidad constante es el verdadero motor del juego.

El coleccionable reinventado
Uno de los mayores aciertos de esta entrega es cómo redefine el concepto de coleccionable. Las clásicas flores siguen presentes, pero quedan relegadas a un segundo plano.
El verdadero núcleo está en el diario del Profesor Leo, una especie de enciclopedia viva que se va completando según experimentamos con las criaturas. Cada interacción —por absurda o inesperada que parezca— queda registrada.
Y aquí es donde el juego brilla con luz propia.
La cantidad de combinaciones posibles y reacciones programadas es sorprendente. Se nota el mimo de Good-Feel en cada pequeño detalle, anticipando la curiosidad del jugador y recompensándola constantemente. No se trata de recoger objetos, sino de descubrir comportamientos.
Un juego para todos… pero no simple
Existe cierto prejuicio con los juegos accesibles, etiquetados rápidamente como “para niños”. Yoshi and the Mysterious Book rompe con esa idea.
Sí, es accesible. Sí, elimina elementos como barras de vida o presión por tiempo. Pero a cambio ofrece algo mucho más universal: el placer del descubrimiento.
Es un juego que funciona igual de bien para un jugador experimentado como para alguien que apenas se inicia. Y, especialmente, destaca como experiencia compartida…aunque aquí encontramos una de sus grandes ausencias: no hay cooperativo local. Una decisión difícil de entender, sobre todo viniendo de Nintendo.

De menos a más… y con margen de crecimiento
El ritmo del juego mejora notablemente a partir de su segunda mitad. Es a partir del capítulo 6 cuando las ideas realmente despegan, introduciendo mecánicas más complejas y sorprendentes.
Esto deja un sabor agridulce: por un lado, demuestra el enorme potencial del concepto; por otro, evidencia que podría haberse explotado más desde el principio.
También se echa en falta una mayor complejidad en ciertos tramos y más niveles que mezclen múltiples criaturas. La base es excelente, pero hay margen claro para una secuela más ambiciosa.
Un cuento interactivo con identidad propia
En lo audiovisual, el juego entra por los ojos desde el primer momento. Su estilo de acuarela en movimiento le da una personalidad única, reforzando esa sensación de estar dentro de un libro vivo.
El rendimiento es sólido, con 60 fps tanto en modo portátil como en dock, y una nitidez destacable. La banda sonora, sin ser especialmente memorable, acompaña correctamente la experiencia.

| LO MEJOR | LO PEOR |
|---|---|
| Variedad constante de mecánicas gracias a las criaturas | Ausencia de modo cooperativo local |
| Enfoque basado en la curiosidad y la experimentación | Falta de complejidad en algunos niveles |
| Reinventar el sistema de coleccionables | Inicio algo menos inspirado que la segunda mitad |
| Estilo artístico precioso y con identidad | Potencial desaprovechado en ciertas ideas |
| Ritmo ágil que engancha de principio a fin | Se echan en falta más niveles combinando mecánicas |
Conclusión
Yoshi and the Mysterious Book es uno de esos juegos que justifican por sí solos la importancia de seguir apostando por propuestas creativas dentro de la industria. No busca competir con los grandes referentes del plataformas tradicional, sino abrir su propio camino.
Su apuesta por la experimentación constante, la curiosidad como mecánica principal y la ruptura con las estructuras clásicas lo convierten en una experiencia refrescante y muy difícil de olvidar.
No es perfecto: la falta de cooperativo local y cierta falta de profundidad en algunos tramos pesan más de lo que deberían. Pero incluso con esos peros, la base que construye Good-Feel es brillante.
Un juego valiente, diferente y necesario.






