
Hay personajes que trascienden generaciones, y luego está James Bond. Desde que Ian Fleming lo imaginara en Casino Royale, el agente 007 ha sobrevivido a cambios culturales, actores, tonos y hasta a crisis de identidad. Por eso, lo nuevo de IO Interactive no era solo un videojuego: era una prueba de fuego.
Y lo cierto es que 007 First Light sale bastante bien parado. No perfecto, pero sí lo suficientemente sólido como para dejar claro que este nuevo Bond ha venido para quedarse. Ya hemos podido jugarlo tras adquirir una copia por nuestro equipo y, tras varias horas de juego y algunas misiones, vamos a daros nuestro punto de vista sobre el título.
Un origen con identidad propia
Lo primero que deja claro First Light es que no quiere ser una copia de nadie. El Bond de Patrick Gibson no intenta imitar ni a Daniel Craig ni vivir de la nostalgia de Pierce Brosnan. Es otra cosa.
Aquí controlamos a un Bond joven, aún lejos del mito, en una historia que funciona como origen del personaje dentro de un mundo marcado por la inteligencia artificial y la obsolescencia del espionaje clásico. Una premisa interesante que, durante sus primeras horas, brilla con mucha fuerza.

El problema llega después: el ritmo se diluye. La narrativa pierde pegada a medida que avanza, alternando entre momentos brillantes y otros mucho más irregulares. No llega a romperse, pero sí deja la sensación de que podría haber sido más contundente.
Aun así, hay algo que funciona: el personaje. Este Bond es más humano, más cercano y menos mitificado. Y eso, en 2026, se agradece.
No es Hitman… pero se le parece mucho
Era imposible no mirar a la saga Hitman al hablar del diseño jugable. Y sí, su ADN está por todas partes.
Las misiones se construyen como escenarios semiabiertos donde decidir cómo afrontar cada situación. Menos complejas que en Hitman, pero también más directas. IO Interactive ha sabido recortar sin romper. El resultado es un juego más accesible, más guiado… pero igualmente satisfactorio.
Donde sí introduce personalidad propia es en el ritmo: aquí todo va más rápido, más al límite. Menos ensayo-error, más improvisación. Más Bond. El “farol”: buena idea, mal equilibrada Una de las mecánicas estrella es el sistema de “farol”, que permite salir de situaciones comprometidas usando la palabra en lugar de la violencia. Sobre el papel es brillante. En la práctica, está roto.
Se recarga demasiado rápido, lo que elimina gran parte de la tensión. Lo que debería ser un recurso de emergencia acaba siendo un comodín constante. Funciona, sí…pero le falta equilibrio.
Combate, gadgets y espectáculo
Donde el juego se gana al jugador es en su acción. El combate cuerpo a cuerpo es excelente, con claras influencias de la saga Batman: Arkham Asylum. Fluido, contundente y muy satisfactorio.

Los tiroteos, por su parte, apuestan por el caos controlado. Coberturas que saltan por los aires, enemigos agresivos y un ritmo que recuerda inevitablemente a Uncharted 4: El desenlace del ladrón.
A esto se suman los gadgets, bien integrados y con limitaciones inteligentes que evitan abusos. Aquí sí, IO Interactive demuestra que entiende perfectamente qué hace especial a Bond.
Un apartado técnico que impresiona más por dentro que por fuera
El motor Glacier vuelve a demostrar que no necesita Unreal Engine 5 para competir. First Light no es el juego más espectacular visualmente, pero sí uno de los más sólidos a nivel técnico: simulación de NPC, físicas, animaciones y rendimiento están a un nivel altísimo. Eso sí, no todo es perfecto. Algunas texturas y la iluminación siguen mostrando costuras. Si a esto le añadimos que, siendo un juego que sale a precio completo como cualquier otro juego AAA, la falta de una localización de voces al castellano, chirría. Tenemos que ser exigentes: Un juego que vas a pagar a su máximo precio de salida, debe estar cuidado al más mínimo detalle, incluidas las voces de los personajes para ser un trabajo digno de tal producción. Aún con esto, en conjunto, el resultado es más que notable.

| LO MEJOR | LO PEOR |
|---|---|
| Un Bond joven y creíble con identidad propia | Narrativa irregular en su segunda mitad |
| Diseño de misiones sólido y accesible | Mecánica de “farol” mal equilibrada |
| Combate cuerpo a cuerpo sobresaliente | Falta de doblaje al castellano |
| Tiroteos dinámicos y muy satisfactorios | Algunos momentos demasiado guiados |
| Uso inteligente de gadgets | Villanos poco memorables |
| Apartado técnico muy robusto | Problemas puntuales de iluminación y texturas |
Conclusión
007 First Light no es el juego definitivo de James Bond, pero sí el primero en mucho tiempo que entiende al personaje y lo adapta al videojuego moderno sin perder su esencia.
Tiene problemas de ritmo, decisiones de diseño discutibles y cierta falta de ambición en algunos momentos. Pero también tiene personalidad, un núcleo jugable brillante y un protagonista con futuro. Eso, en una saga como esta, ya es mucho decir.






